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Ruta por Paso de Cortés, donde la montaña y la historia se encuentran

Ruta por Paso de Cortés, donde la montaña y la historia se encuentran
Rodar hacia las montañas siempre tiene un encanto especial, pero hacerlo en invierno transforma completamente la experiencia, el aire helado golpea el casco, la neblina abraza los caminos y el olor a pino anuncia que la altitud comienza a imponerse.
El punto de partida ideal es Amecameca, en el Estado de México, donde inicia un recorrido de aproximadamente 32 kilómetros rumbo al Paso de Cortés, combinando carretera asfaltada, pendientes continuas y curvas suaves que preparan al motociclista para lo que vendrá. Desde la salida, la carretera local avanza entre zonas arboladas y pequeños poblados donde el clima frío se siente desde primera hora.
Al dejar atrás Amecameca, el camino asciende gradualmente, revelando vistas amplias hacia los volcanes. Los primeros kilómetros permiten entrar en ritmo y disfrutar de curvas amplias que conducen hacia el Centro Turístico Paso de Cortés, una caseta histórica que marca el inicio del ascenso más marcado del recorrido.
Desde la caseta, el camino se estrecha ligeramente y el ambiente se vuelve más silencioso. Es aquí donde inicia el tramo más inmersivo de la ruta, un bosque denso de oyameles, pinos y pastizales de alta montaña que rodean la carretera. Conforme se asciende, la neblina suele descender hasta cubrir el camino, creando un ambiente único típico del invierno.
A medida que la altitud se eleva por encima de los 3,000 msnm, las curvas se vuelven más marcadas y el terreno exige mantener la concentración. Esta parte del recorrido es ideal para detenerse brevemente en alguno de los miradores improvisados para tomar fotografías del Popocatépetl cuando el clima lo permite.
Poco antes de llegar al punto más alto, encontrarás un tramo más técnico, con curvas cerradas y pendientes pronunciadas que ponen a prueba la habilidad del motociclista. Es en esta zona donde la esencia invernal se siente con mayor intensidad, el viento más fuerte, el frío más marcado y el paisaje completamente abierto al horizonte montañoso.
Al llegar al Paso de Cortés, a más de 3,600 metros de altura, se abre frente a ti uno de los panoramas más impresionantes de México, el Iztaccíhuatl a un lado, silencioso y majestuoso, y el Popocatépetl al otro, activo y dominante. El ambiente aquí es completamente distinto, aire más delgado, temperaturas bajas y una sensación de aislamiento que resulta inolvidable.
Desde este punto, la ruta continúa unos minutos más hacia el Centro de Visitantes del Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl, donde es posible aprender sobre la historia geológica de los volcanes y, por supuesto, sobre el emblemático cruce que en su tiempo realizó Hernán Cortés rumbo al Valle de Puebla.
El camino hacia este centro se caracteriza por sus pendientes constantes y su trazo estrecho, lo que vuelve el manejo especialmente entretenido para quienes disfrutan de rutas técnicas. Una vez en la parte alta, los miradores permiten apreciar el relieve montañoso en toda su amplitud y capturar fotografías que difícilmente se repiten en otras rutas.
Esta ruta invernal combina la magia del clima frío, la imponencia de los volcanes y la adrenalina de un camino de montaña ideal para cualquier motociclista. Cada tramo, desde los primeros kilómetros en Amecameca hasta los miradores del Paso de Cortés, está diseñado naturalmente para ofrecer una experiencia inolvidable, desafiante y profundamente envolvente.
Rodar entre volcanes en invierno no solo es un recorrido, es un viaje hacia la esencia de la aventura, donde cada curva, cada ráfaga de aire helado y cada paisaje nevado te recuerdan que estás en uno de los lugares más impresionantes del país.

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